YO TE DOY, TÚ ME DAS… LIBROS

Hoy toca hablar de tradiciones, porque hace unas semanas fue Sant Jordi.

Ya sé que las celebraciones impuestas no son del agrado de muchos {y me incluyo yo misma, los años me están insensibilizando}. Más si cabe, cuando implican un consumismo obligado y una constante huida del ¿quiere una rosa?. Pero por favor, como me puede preguntar eso si:
1. Soy mujer, y se supone que la rosa me la tienen que regalar a mí.
2. Se ha dado cuenta que hoy es 22 de abril. ¿No se tendría que esperar a mañana? O es que ahora tenemos celebraciones flexibles, se pueden celebrar el mismo día o el día de antes, puede escoger.

Pero… este año he vivido una nueva versión del 23 de abril. Un festejo del día del libro. Y ha sido gracias a una preciosa iniciativa de las AMPAs de Castelldefels, que ha consistido en intercambiar libros entre los pequeños castelldefelenses.

En cuanto recibí el email informativo del AMPA del colegio se lo expliqué a las niñas y, como era de esperar en ellas, se ilusionaron muchísimo con la idea. Así que nos pusimos manos a la obra y empezamos la tarea más difícil de todas: escoger los libros que llevaríamos para intercambiar. Después de volcar los libros de la estantería y de minutos de negociación conseguimos DOS libros, uno de cada una de las peques.

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Después los llevamos a la oficina del AMPA, dónde nos dieron dos tickets,  uno por cada libro. Y aquí es donde entró en juego la magia y la ilusión. Me maravilló ver a Sofía soñando que encontraría el libro de los olores de Geronimo Stilton {sí, el libro que mamá prestaba sin cesar en la biblioteca cuando ella aún no había nacido. ¡El que tanto desea!}.

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Y con toda esa ilusión y los dos tickets, el 23 de abril nos fuimos al stand de las AMPAs, a la caza y captura del libro soñado. La verdad es que yo me esperaba encontrar un stand vacío y con unos cuantos libros viejos.  Pero, quien soy yo para destronar los sueños de mi hija. Y lo que nos encontramos fue todo lo contrario. Habían tantas familias, que era dificil acceder a los libros. Habían tantos libros, que estaban amontonados.  Esto fue lo único que no me gustó,  que se descuidara la dignidad del libro. Que perdieran ese valor de incunable.
Nos volvimos a casa sin el libro soñado, pero con dos nuevas aventuras. Al final de la jornada, ellas estaban encantadas y yo con la sensación de haber vivido los Reyes de los libros.

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El año que viene, seguro que repetiremos.

Y ¿por qué no lo celebras así?  ¡Apúntate a esta eco-iniciativa!

 

Categories: Inspírate

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